A un vagabundo
Va recorriendo las calles
midiendo con palabras la distancia
para que entre alguno de esos valles
pueda encontrar el fin de su lejana ansia.

Se arroja en un rincón
de los túneles de asfalto
para que le llegue la vida sin compasión
y sus torpes cantos vuelven al olvido muy alto.

Y los zapatos gastados como su alma
se arrastran recorriendo días
sin encontrar la anhelante calma
que destroza su paciencia en mil esperanzas.

Y la sonrisa de su desdentada boca
recuerda la triste ilusión
que con plácido abrigo transboca
para que alguien le brinde una moneda sin
tener el vil recuerdo de la compasión.

Y su nariz se impregna
con el espeso elizir de la vida
para que en su corazón se encienda
la llama de la apaciguada gración perdida.

Y no reconoce nadie lo que sufre
el alma doliente de un vagabundo
que recorriendo los pasos de la muerte
va recolectando promesas con olor nauseabundo.

A una mujer
Su cuerpo yace en la fría y húmeda loza de la vida
sus ojos ya no brillan con alegría
y se encuentra en otro mundo, perdida...
En un mundo diferente
donde seres inertes
buscan tras la muerte
ser de nuevo vivientes,
donde la vida transforma rosas
tras el paso olvidado del alba
en agudas y venenosas espinas
que hieren los suaves pétalos del alma,
y con la gloria de un lamento
despiertas del sueño profundo
de aquella loza fría que no tiene sentimiento
y recuerdas de nuevo, el otro mundo,
aquel mundo lleno de esperanzas
en que los días se transforman en años
y las lágrimas en dulces caricias,
aquel mundo que vive en tus sueños.
Aquel mundo que revives en una carcajada
pareciendo ser el dios de un cuerpo
utilizado para no sentir nada
en cada segundo del paso de un beso olvidado.
¡Ay! mujer que sueñas con amar
en una calle vacía, contra la pared
en el agitado y tormentoso mar
de la noche y su desbordada red:
¡Ay! mujer cualquiera
que nunca acaricia con amor
pues recuerda su lejana era
en que no existía ningún misterio del crudo dolor
y te quedas quieta para que no comprendan
que no sientes nada en tu vientre
sólo absurdas caricias que vendan
tu lengua cuando recibes el sucio dinero de la muerte
¿Qué eres mujer?
¿Qué eres mujer?
tal vez una voz en nuestro silencio
que derrama locura sobre nuestro ser
reviviendo lo oculto que algún día murió

¿Qué eres mujer?
Una bestia abismal que destruye los sueños
sin importar lo que soy o lo que puedo ser
sumiéndome en tu cuerpo, cruel reino de los infiernos

Eres un dulce camino
que construye con rosas
nuestro incierto destino
entre crepúsculo negros de hirientes espinos

Eres de nuestra vida el camino al sufrimiento
y viendo con suaves pétalos nuestra alma
en un sórdido y eterno lamento
que no nos deja apreciar el brillo del alba

Te amo mujer... mujer te odio
eres mi sueño... eres mi cruel sufrimiento
eres mi ángel... eres mi demonio
eres del hombre su único pensamiento
tu lengua cuando recibes el sucio dinero de la muerte.

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