Sus pies seguían caminando
Y su amor
Seguía brotando
Su ternura
El cuerpo de la niña estremecía
Y su calidad de amigo
Extrañaba con locura
Su ausencia en ella se notaba
Y hasta
La voz esforzaba
Para pronunciar su nombre
El nombre del hombre
A quien ella amaba
Pero era tan grande el amor
Que sentía por él
Que hasta charlaba
Y sus actos le contaba
Mientras acariciaba
Su dulce piel
Hasta que un día
La niña los ojos abrió
Y despertando agitada
Exclamó desesperada
-¿dónde está aquél
A quien yo amaba?
Y el frío y quieto
Se encontraba
En la tumba ya olvidada,
Por eso ella apurada
(por miedo a que
La encontraran)
Tomó sus manos, las besó
Y en su pecho una
Lágrima escribió.