Inauguremos el año con un mensaje corto. Es que no hay mucho que contar de estos últimos días. Estas dos semanas de vacaciones las dediqué a una serie de tareas de mantenimiento de mis computadores y mis sitios. Cosas que toman tiempo y que nunca alcanzo a hacer mientras estoy estudiando.
El 31 lo pasé de nuevo con los argentinos en el apartamento. Esta vez éramos menos y la celebración fue mucha más tranquila que la de Navidad. Picamos un poco de charcutería, quesos, quiches. Y pues a media noche sucumbimos a la tradición española de las 12 uvas. Había de donde escoger por televisión. Cada canal con su propio estilo, a media noche muestran las campanadas desde algún lugar de España y les van indicando a la gente cuándo hay que irse comiendo cada una. Nosotros escogimos la Plaza del Sol en Madrid. A media noche salieron las 12 uvas abajo en la pantalla y un par de pacman que se iban comiendo una a una al ritmo de las campanas de la plaza. Y a atragantarnos para mandarnos las doce al mismo tiempo que los mamarrachos (con pepas y todo adentro…). Y encima el cava, la champaña catalana infaltable…
De resto hemos tenido algo de frío, como en todas partes. Aunque aquí en Barcelona no ha habido nieve como en el resto de España. Y la verdad el frío tampoco es tan duro, es a penas más frío que Bogotá cuando hace frío. Bastante soportable.
Las clases empezaron este jueves que pasó y ya todo va volviendo a la normalidad después de Reyes que es la gran fiesta aquí para los niños y que marca el final de la época Navideña. El 6 llegan los Reyes y hacen un desfile por el centro y el alcalde les entrega las llaves de todas las casas de la ciudad para que vayan a repartir los regalos para todos los niños durante la noche. Y todo el despliegue de la noticia y todo por televisión…
Un par de fotos más de las visitas turísticas que estuve haciendo la última semana de diciembre con mis exalumnas que vinieron a Barcelona.

