Un mes sin noticias… Febrero se pasó volando. Meteorológicamente hablando, el invierno terminó el 28 de febrero. Oficialmente, tenemos invierno todavía hasta la tercera semana de marzo. En la realidad, el invierno acá puede durar hasta abril. El año pasado tuvimos más nieve en abril que en todo el invierno. Este año en cambio ha habido mucha nieve. Tuvimos varios amaneceres blancos en febrero, lo que obviamente es muy bonito para ver pero también trae sus obvias consecuencias desagradables (el sistema de buses se para completamente durante varias horas y luego todo se vuelve un gran charco lleno de barro y de hielo, lo que no es para nada práctico y mucho menos bonito). En cualquier caso, los días con 11 horas de luz y las temperaturas que ya andan entre los 5 y los 10 grados ya son un gran avance.
Las universidades aquí llevan un mes en paro. Que los profesores se quejan porque les van a cambiar el estatuto, que los investigadores se indignan porque Sarkozy dice que son unos perezosos, que los estudiantes se rebelan contra la privatización de la universidad, que al fin de cuentas la universidad lleva 4 semanas parada y estos últimos días han decidido simplemente bloquear todo. Así que las vacaciones que empezaron en diciembre se alargan y se alargan. Teníamos que empezar clases a mediados de febrero, y las empezamos, pero con tropiezos por los bloqueos. Bastante ligero el estudio todavía, pues. Aun así, voy adelantando mi trabajo de investigación al menos, ya me voy encaminando… Y recibí mi promedio del primer semestre, un lindo 18,5, mucho mejor que en el año en que estuve en FLE (con algunas décimas regaladas, apenas llegué a 16). O muy botado este año, o muy buena gente los profesores. En cualquier caso, esperemos que sea buen augurio.
Ah, y se me olvidaba. Esta semana estamos de vacaciones. Son las vacaciones de invierno. Pobrecitos que estudiamos tanto, estamos agotados…
Ahí van algunas fotos de una caminata que hicimos este sábado en los alrededores de Besançon. Subimos a ver un fuerte desde el que se ve la Ciudadela y el centro de Besançon. Nos hizo un clima genial y por primera vez este año, pudimos andar sin abrigos por la calle… Todo el mundo salió en masa a las terrazas de los cafés del centro y a saborear por fin un poco de sol tibio.
Con la vietnamita.
Una casa abandonada en medio del campo… las joyas que se descubren cuando no se siguen los senderos indicados.
El “gran desierto” (sic) (¿¿¿ah???)
Los fantasmas del fuerte de Bregille.
La gran ciudad de Besançon desde Bregille.
Viva el sol.







