En el extremo sureste de Sicilia, a unas dos horas de Catania, esta Siracusa, la ciudad de Arquimedes. El ambiente que se respira no es ni el agitado de Palermo ni el aburrido de Catania. Es como Cefalù, una ciudad pequena, relativamente tranquila, menos turistica tal vez que Cefalù.
Por aqui tambien pasaron griegos y romanos, entre otros, y dejaron todos su huella. La principal atraccion de Siracusa es el teatro griego. Es un teatro tallado en la piedra blanca en un terreno que explotaban como cantera en esa epoca. Obviamente esta un poco desgastado pero para haber sido hecho hace mas de 2000 anos es impresionante.
Cerca, tambien hay un anfiteatro romano. Es el tercero en tamano en Italia, despues del Coliseo y del anfiteatro de Verona, pero la verdad ya no queda mucho que verle. No es sino un monton de piedras con forma difusa al compararlo al anfiteatro de Nimes que vimos hace unos dias.
Al salir de la zona arqueologica, el parque de Neapolis, lo interesante esta en una islita, Ortigia. Esta unida por varios puentes y es solo a unos metros de la orilla. Ahi esta concentrado el centro historico, pero no hay mucho que ver al principio de la tarde. Como en casi todas las ciudades de Sicilia en que estuve, despues de medio dia la ciudad muere y no resucita hasta el anochecer.
De paseo por las calles solitarias, se da uno cuenta de que aca la muerte de un ser querido se hace publica con anuncios que se ponen en la calle, algo como los carteles que se pegaban en Bogota en los barrios pero que ya casi no se ven. Aqui creo que el cartel no se pone en la esquina de la cuadra donde vivia la persona, sino en cualquier parte.
Y ya que aca no reparten los periodicos gratis en la entrada del metro y en el bus como en Espana, resulta que se hacen periodicos murales y se pegan en las calles.
Esta es la catedral de Siracusa.
Catedral construida sobre un templo griego. Algo como lo que hicieron con los templos de Agrigento, solo que aca se conserva la iglesia catolica y no se restauro el templo original. Se ven todavia las columnas doricas que siguen de pie y sosteniendo el techo.
Calles, calles… me siguen pareciendo muy pintorescas.
Y muy verdes.
Y este soy yo frente al puente, al fondo se ve Ortigia, la isla.
