Pues sí, ya se me pasaron varios días sin escribir. Pero bueno, estaba anunciado. Tanto estudio me hace olvidar a veces de mis 3 o 4 lectores diarios en promedio (incluidos personajes de exóticos países que por algún accidente del destino deben llegar a mi blog).
Este semestre ha sido más ligero en horas de clases. Los miércoles al menos ya no tengo que pensar más en eso. Puedo enclaustrarme y pasar 4 días de 7 leyendo para mi proyecto, trabajando en transcripciones… Mala noticia, como casi todo en Colombia, el trabajo que quería hacer en ALEX (sí, yo seguía creyendo en eso y quería hacer algo sobre la interacción de las herramientas tecnológicas con las estrategias de aprendizaje de estudiantes en un programa de autoformación… qué complicado, ¿no?) no se pudo hacer. Todo el mundo dice que el enfermo está muy grave, algunos dicen que agoniza, otros que ya se murió pero que no nos lo han dicho. Total, no quedaba ningún conocido adentro, no hubo manera de hacer contactos con nadie. Como todo buen colombiano, los mensajes no se responden, o se responden a las semanas. Y pues yo no puedo hacer una monografía sobre eso.
Así que borrón y cuenta nueva (después de meses de lecturas y discusiones con mi tutora). Ahora estoy trabajando dentro del proyecto con la Libre. Al menos es un proyecto institucional en el que nadie me va a sacar el cuerpo. Un equipo de aquí trabaja con un equipo de allá, haciendo una experiencia con dos grupos de estudiantes. Tema nuevo, lecturas nuevas. Hay que entender todo otra vez, apropiarme de la cosa. Y pues voy medio atrasado. En eso se me han pasado estas últimas semanas.
La semana pasada boté mi permiso de estadía. El mismo que me demoré meses esperando. El mismo que recibí hace unos días apenas. Se me olvidó (sí, Margarita, yo sé, normal en mí) en una fotocopiadora. Le saqué la copia y muy campante me fui. Me di cuenta a los tres días cuando me pidieron una fotocopia. Volví a la biblioteca, ningún rastro. Así que me fui para la comisaría a poner la denuncia. Pero no, no era en la comisaría, era en la prefectura. Paseo al día siguiente para la prefectura, puse la denuncia, me dan una cita para dentro de 5 semanas para que vuelva con los papeles necesarios para solicitar el duplicado. Y pues después de la cita, esperar que lo hagan en la gran ciudad y nos lo manden al campo.
Y cuando ya había decidido cancelar mis vacaciones (sí, sí, salgo a vacaciones otra vez a finales de la semana entrante) y un paseo programado para marzo (porque me aconsejaron no salir de Francia sólo con la denuncia y la “contraseña”), cuando me estaba resignando a un simple fin de semana esquiando aquí no más, resulta que me encontré en mi buzón un sobre con la tarjeta. Los buena gente de la biblioteca se tomaron la molestia de ponérmela en un sobre y de mandármela por correo a mi dirección que estaba escrita por detrás. Ouf, pasó el peligro de otras vacaciones encerrado.
Por ahora no les adelanto nada, no sea que se me dañe el viaje. Eso sí, no es muy lejos ni muy largo. Voy a hacerle la visita a una amiga con Catalina. Pero ya pondré las fotos.
