Heme pues de vacaciones de nuevo y de nuevo en Ecuador. Pues resulta que tuve una excusa muy buena para embarcarme de nuevo en el mismo viaje, pero sólo fue eso, excusa. Para los desactualizados, el año pasado estuve de vacaciones en Ecuador y Perú para la misma época. Para el regreso de Quito a Bogotá a mediados de enero, habían sobrevendido el vuelo, así que me mandaron una noche al Sheraton y me dieron un voucher para usar en un vuelo con el mismo recorrido en el año siguiente. Después de darle muchas vueltas, finalmente me decidí a venirme otra vez para acá. Pero fue imposible usar el tiquete que tenía porque me habrían salido muchos más caros los otros vuelos (no logré entenderlo pero parece que la lógica de las aerolíneas difiere bastante del sentido común…).
Total, el 20 de diciembre estaba de nuevo en el aeropuerto tomando un vuelo a Quito, esta vez viajaba con mis papas… Así que obviamente fue la familia a despedirnos.
El vuelo de lo más normal, ya más o menos de noche. Llegamos a Quito hacia las 8 de la noche, paso por migración, por la aduana, lo normal. Después de todos los problemas que había tenido para conseguir un hotel con espacio, finalmente había encontrado uno que supuestamente nos estaba esperando después de la aduana. Efectivamente, no había nadie, pero bueno, después de buscar un rato y de comprobar aquí y allá, se disculparon y nos llevaron al hotel.
El hotel muy agradable, no muy central, ubicado a medio camino entre el centro histórico y la Mariscal (el centro moderno). Pero bueno, no nos podemos quejar. Mucho extranjero, una casa bastante espaciosa. Los cuartos relativamente cómodos. Con restaurante en la planta baja y todo. Así que la primera noche se redujo a la llegada al hotel, comida en el restaurante y a descansar…
